Espliego, Mario

La palabra anglosajona statement, perversamente asumida y tan en boga en los últimos años, incorpora uno de los sufijos más incómodo para hablar con relajo de la obra de Mario Espliego. Sobre todo, si entendemos este apartado como una manera de mostrar (que no demostrar) pública y críticamente nuestro proceso de trabajo.

Si nos detenemos a observar su origen etimológico de statement, numerosas palabras incorporan el sufijo sta-. Todas ellas aluden a lo inmóvil (estático), a lo que se da por asumido (estado), a lo que sujeta (estaca), a aquello que pone límites y enmarca (establo, estadio), a aquello que remarca y sustenta lo establecido (estatua, estamento).

El trabajo de Espliego en los últimos años, con una tendencia desde/contra lo escultórico, hace precisamente hincapié en esta cuestión, la puesta en duda desde lo más pequeño a las construcciones hegemónicas asumidas. En su caso, este interés tiene su punto de partida en la problemática de lo “monumental” (etimológicamente hablando) en su relación con la preservación de la memoria y pensar el monumento como “médium” o contenedor de los conflictos sociales y de las relaciones con el poder. Su interés hacia este formato, el monumento, responde más a un interés estratégico que formal en torno a la construcción de la historia y la conformación de hegemonía.

Cada variación, traducción y rotura del estatismo material o procesual configura una nueva puesta en escena de la realidad construida. La puesta en crisis, la duda como constante de lo asumido es precisamente el camino de su trabajo personal; asumiendo humildemente su ínfima capacidad y pequeñez para alterar el más pequeño de los resortes. Su práctica tiene más relación con el simple señalamiento, la relectura, el vaticinio o la predicción utópica que con las certezas.

OBRA
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